la receta clásica
Pastel cremoso de pollo (chicken pot pie)
El chicken pot pie es el calor del domingo familiar americano condensado en un solo molde — una costra dorada y crujiente que esconde un guiso cremoso de pollo, zanahorias, guisantes, cebollitas perla y perejil en una salsa hecha desde cero. El primer golpe de cuchara rompe la masa y libera todo el vapor y el aroma herbáceo; el relleno aparece con trozos generosos de pollo y guisantes brillantes en una textura aterciopelada, jamás apelmazada. Nacido en las cocinas de las abuelas americanas y perfeccionado por Ina Garten para el hogar moderno, es el plato que significa consuelo en cualquier estación.
rinde 5 porciones·1390 kcal por porción·cocina americana
La receta tradicional
Preparación
Precalienta el horno a 175°C (350°F). Coloca 3 pechugas de pollo enteras con hueso y piel en una bandeja de horno forrada con papel de aluminio. Úntalas con aceite de oliva y sazona generosamente con sal kosher y pimienta negra. Asa durante 35–40 minutos hasta que la temperatura interna alcance 74°C (165°F).
Saca el pollo del horno y deja enfriar. Retira y desecha la piel y los huesos. Corta la carne en trozos de unos 4 cm. Reserva — obtendrás aproximadamente 4–5 tazas de pollo.
Calienta 1,2 litros (5 tazas) de caldo de pollo en un cazo y disuelve 2 cubitos de caldo en él. Mantén caliente a fuego mínimo.
En una olla grande de fondo grueso, derrite 170 g (12 cucharadas) de mantequilla sin sal a fuego medio. Añade 2 tazas de cebolla amarilla picada y rehoga a fuego medio-bajo durante 10–15 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que esté blanda y translúcida (sin dorar).
Espolvorea ¾ de taza (90 g) de harina de trigo sobre la cebolla. Cocina removiendo sin parar durante 2 minutos para formar un roux y eliminar el sabor a harina cruda.
Incorpora el caldo caliente en un hilo constante, removiendo sin parar con unas varillas. Cuece a fuego bajo durante 3–4 minutos hasta que la salsa espese y nape el dorso de una cuchara. Sazona con 2 cucharaditas de sal kosher y ½ cucharadita de pimienta. Incorpora 60 ml (¼ de taza) de nata para montar.
Añade a la salsa el pollo troceado, 1½ taza de zanahorias cocidas en dados, 2 tazas de guisantes congelados (sin descongelar), 1½ taza de cebollitas perla congeladas (sin descongelar) y ½ taza de perejil fresco picado. Prueba y ajusta la sazón.
Vierte el relleno en una fuente honda de 26×33 cm (o reparte entre moldes individuales tipo ramekin de unos 400 ml) colocada sobre una bandeja de horno forrada.
Cubre con 1 lámina de hojaldre (descongelado en la nevera). Presiona los bordes sobre el borde de la fuente, recorta el exceso dejando 1 cm de solapa, y haz 3 pequeños cortes en el centro para que salga el vapor. Pincela con huevo batido (1 huevo + 1 cucharada de agua). Espolvorea con unas escamas de sal.
Hornea a 190°C (375°F) durante 30–40 minutos hasta que el hojaldre esté bien dorado y el relleno burbujee por las aberturas. Deja reposar 5 minutos antes de servir — lleva la fuente a la mesa mientras aún echa vapor.
